Un Urbas irreconocible entra en depresión en Zaragoza

Tras 14 días sin competir, un Urbas irreconocible entra en depresión en Zaragoza y cae por 20 puntos ante otro rival directo, 105-85.

Un Urbas irreconocible entra en depresión en Zaragoza

Foto: ACB Media

Por desgracia, y no es la primera vez que una crónica la empezamos de esta manera, el resumen del partido del Urbas Fuenlabrada solo se hace mirando al marcador final del partido que disputó en la Liga Endesa: 105-85.

Esta vez fue en el Pabellón Príncipe Felipe, frente a un rival directo en la lucha por la permanencia al menos a estas alturas de la temporada como el Casademont Zaragoza, en un duelo que no tuvo historia más que la que pusieron los locales que desde el minuto 3 fueron los dueños del marcador, con un equipo delante que no puso oposición.

Excepto los primeros minutos y el tercer cuarto, el Urbas Fuenlabrada no fue más que un invitado de piedra en el festín que se dieron los jugadores del Sergio Hernández, con Hlinason a la cabeza que realizó su mejor partido desde que aterrizó en Zaragoza, y en ningún momento se vio algo ni siquiera parecido a lo que debe ser el Fuenla, un equipo que puede perder con cualquiera pero que, por historia, nunca bajaba los brazos a pesar de no salirle las cosas.

No hay mucho más que contar. Es lo peor de las conclusiones que se extraen de este duelo. El Fuenla, y no se sabe bien por qué, con toda la segunda vuelta de la competición por delante está carente de muchas cosas, entre otras el Carácter Fuenla que siempre ha sido la seña de identidad de un conjunto con el que, al menos ahora mismo, es complicado identificarse.

En Zaragoza solo Trimble en la anotación y Emegano con la intensidad que pone se salvaron del descalabro de una plantilla que no dio más de si. En defensa no pudieron en ningún momento con los locales y en ataque, sin un líder que haga que el equipo juegue como tal, no hubo manera de inquietar a un Casademont Zaragoza que ganó con autoridad, superando en todos los aspectos del juego al Fuenla, quedándose también con el basketaverage particular y, lo peor, dejando muy tocado a un Urbas Fuenlabrada que tiene mucho trabajo por delante para recuperar las sensaciones que lleven a salir de la depresión en la que anda sumido, como se ha visto en los dos últimos partidos, los dos ante rivales directos para salvar la categoría.

«Lo primero es pedir perdón a la afición del Urbas Fuenlabrada porque hoy no hemos estado a la altura de lo que exigía el partido». Con esa frase de Javi Juárez en la rueda de prensa posterior al choque cerramos el resumen de un partido que ha dejado una clara preocupación a la parroquia fuenlabreña, que ve como con tanto cambio en la plantilla, el equipo no termina de enderezar el rumbo para quedarse un año más en la segunda mejor liga del mundo.






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