TEAF con la Clínica Universitaria de la Rey Juan Carlos

Se trata del trastorno del Espectro Alcohólico Fetal que afecta al feto durante el embarazo

TEAF con la Clínica Universitaria de la Rey Juan Carlos. Existe una clara evidencia sobre la capacidad del alcohol como teratógeno para interrumpir o alterar el desarrollo del embrión o feto en cualquiera de las etapas de gestación. Entre todos los trastornos, el más reseñable es el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). Es sin duda el más grave aunque no es el más frecuente. El consumo de alcohol durante el embarazo es la causa que se pueda prevenir más importante de trastornos cognitivos en general y retraso mental en particular.

Existen varias señales para detectarlo. Los niños afectados por el consumo de alcohol durante la etapa de gestación se caracterizan por un cuadro muy variado de síntomas. Estos van desde aspectos físicos hasta aspectos psicológicos y sociales. El ya mencionado SAF, provoca presenta malformaciones faciales y cursa generalmente con retraso mental.

El déficit en la función ejecutiva ha sido y es un punto cardinal en TEAF. La función ejecutiva está referida al proceso cognitivo de orden superior implicado en el pensamiento y la acción bajo el control consciente realizada necesariamente para alcanzar un objetivo o meta. Engloba habilidades como la planificación, la inhibición conductual, memoria de trabajo o la búsqueda organizada entre otras.

Para una intervención eficaz es necesaria la detección y diagnostico precoz. En muchos casos, se presenta inicialmente como un retraso psicomotor que poco a poco evoluciona en diferentes direcciones, en función de las variables contextuales y los programas de intervención que se puedan activar.

Para el diagnóstico de TEAF o SAF, como es obvio, se requiere la confirmación del consumo de alcohol por parte de la madre con cuestionarios sobre estilos de vida que de forma indirecta o directa preguntan sobre el consumo de alcohol. Los casos más difíciles de diagnóstico son las formas menos evidentes del trastorno donde no existen marcadores físicos manifestados. La mayoría de estos casos no se detectan hasta que se evidencian los trastornos del desarrollo al empezar la escolaridad obligatoria.
Hemos hablado con Roberto Fernandes, neuropsicólogo de clínica universitaria de la universidad Rey Juan Carlos.





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